Até logo, irmão
11 enero 2009 a las 22:52 | Escrito en chupi, garotas, hotel, joda, playa | Deja un comentarioEtiquetas: despedida, diegui
Cualquier viaje que se termina, cualquier despedida genera inevitablemente una sensación de tristeza. Ya hay que poner la cabeza en el laburo y en el estudio, volver a la rutina, por un buen tiempo estar alejados de esa gente y lugares increíbles…
Pero, entre todo esto, hay algo que genera un vacío difícil de llenar: se nos va diegui, una vez más. Se va un amigo de los que no hay, un tipo de unas ganas incansables, una sonrisa constante, un sentido del humor único, un hermano…
Se va diegui, el que cuando se quema parece un palito de la selva, el que no sabe ponerse protector solar, el que es malísimo para regatear, el que dice “después lo limpio”, el que se cambia tres veces la remera antes de salir.
Se va el diegui que te levanta el ánimo con un chiste, el que tiene las anécdotas más graciosas del viaje, el que se preocupó de llegar a horario a los lugares, el que revolucionó la noche de Porto Seguro, el que tiró los mejores chamuyos, el que hizo de balanza entre la ansiedad de santo y la parsimonia de bonfi. Se va el motor del grupo. Se va…
Te vamos a extrañar, amigo. Sos un grande.

Para no perder la costumbre
11 enero 2009 a las 22:19 | Escrito en joda, siesta | Deja un comentarioEtiquetas: santo

santo tiene fama de quedarse dormido en los bondis. Quién no sabe de esa vez que terminó en Claypole, de traje, a las 7 de la mañana… O cuando se pasó con el 12 y terminó en la terminal, se tomó el de vuelta y se volvió a pasar.
Parece que en Brasil sentía melancolía y decicidó conocer los pueblitos de Porto Seguro. Cuentan que de regreso de la última fiesta en la isla se tomó el bondi, se sentó en el fondo y abrió la ventanilla para que el viento lo mantuviese despierto. Venía bien y pensó ‘cierro un toque los ojitos, total la tengo controlada’. Media hora después lo despertó un brasilero:
-Irmão, desperta, aonde vai vocë?
Y, cuando santo abrió los ojos, había tres personas: el conductor, la mina que cobra y él…
El bondi terminó el recorrido, pegó la vuelta y, como a las 6.30, el “dormilón” llegó al hotel. Y todo por sólo R$1,90.
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